El Examen de la Oración

 

TOMADO DE "LA ORACIÓN EN LOS EJERCICIOS"

Por Mireya Escalante, CVX

Adaptación: Javier Castillo, sj

Nota del Editor: En la dinámica de los Ejercicios Espirituales San Ignacio insiste mucho en el examen como una de las operaciones importantes en orden a lograr el fin de la experiencia que es ordenar la vida (buscar y hallar la voluntad de Dios) sin determinarse por ningún afecto desordenado.

En los Ejercicios presenta tres exámenes: el GENERAL que sirve para mirar el conjunto del día y descubrir las llamadas de Dios. Este examen, hecho bien, va haciendo de la persona un contemplativo en la acción, es decir, una persona que trata de leer su vida desde la perspectiva de Dios, encontrándolo en todas las cosas, leyendo la historia de manera creyente. El PARTICULAR, que ayuda mucho a tomar conciencia de las acciones que vamos haciendo sin darnos cuenta facilitando el camino del cambio y el DE LA ORACIÓN que, de acuerdo con la 5ª adición de los Ejercicios, ayuda a tomar conciencia de lo que ha pasado en el momento de oración y del poso que ve dejando Dios en el ejercitante.

El artículo de Mireya Escalante nos amplia este último examen.

Los números entre [  ] corresponden al libro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

 

5ª ADICIÓN [77]

 

"La quinta, después de acabado el ejercicio, por espacio de un cuarto de hora, sentado o paseándome, miraré como me ha ido en la contemplación; y si mal, miraré la causa de donde procede, y al descubrirla me arrepentiré, para enmendarme en adelante; y si bien, daré gracias a Dios nuestro Señor, y haré otra vez de la misma manera".

 

Vamos a detenernos más extensamente en esta adición a la que juzgaríamos necesaria, no sólo "para mejor hacer los ejercicios", sino para aprender a orar.

Comencemos diciendo que no se trata sólo de un examen de conciencia en orden a sentirse culpables y arrepentirse. Es algo mucho más trascendental. Notemos algo que ya es de por sí llamativo: "por espacio de un cuarto de hora". ¡Un cuarto de hora para examinar una hora de meditación o contemplación...!

"Miraré cómo me ha ido", no pareciera que se trate ni principalmente ni exclusivamente, de si ha me ido bien o mal en conjunto. Aunque si es válido y útil el examen sencillo. Por supuesto si me ha ido mal, es decir, si me he dejado llevar de esos condicionamientos en los que estoy inmerso y que en alguna manera puedo encauzar  o modificar para que jueguen en mi favor ("la causa de donde procede"),  deberé de enmendarme. Y por supuesto también, si me ha ido bien "dando gracias a Dios nuestro Señor".   

No puede ser motivo de engreimiento o autosatisfacción el que nos haya ido bien, sino de acción de gracias, sin negar por eso a una acción de remitirlo todo a Dios, pues aun sabiendo que todo depende de Dios, no puedo asumir una actitud simplista en la que se niegue el esfuerzo que con la ayuda de Dios se haya puesto, para "prepararme" y para "buscar". La conclusión será: "y haré otra vez de la misma manera".

Pero esta adición apunta a algo más: implica recoger y repasar los sentimientos que haya podido tener apunta a que el ejercitante vaya encontrando su propio método de oración, lo cual es algo sumamente importante para toda la vida. Es muy útil, en esa etapa de la iniciación, que ya antes habíamos mencionado.

Para lograr mayor fruto en este examen, no sólo, como dijimos para ver si lo hice bien o no, sino como la posibilidad de discernir si hago bien la oración no y que cosas debo cambiar, para hallar lo que quiero. También es importante llevar nota de esta evaluación, para preparar la entrevista con el acompañante. Hay diferentes tipos de evaluaciones:

Transcribiremos tres modelos, desde el más detallado del Padre Calveras hasta una fórmula más simple que llamamos EXAMEN DE LA ORACIÓN.

 

DEL P. CALVERAS, SJ

 

a. Cuanto al fruto pretendido:

  • ¿mantengo la disposición sobre el fruto de los Ejercicios alcanzada en el Principio y Fundamento [23] y renovada en la oración preparatoria? [46] ¿en qué grado?
  • ¿he hallado lo que buscaba, mal, bien, abundantemente? (el fruto particular de cada ejercicio  Ignacio lo concreta en la petición y en el coloquio).

b. En mi trabajo: 

  • ¿Cómo he hecho el ejercicio? ¿hora entera [12], algo más [13], a la hora señalada [6], oración preparatoria, preámbulos, materia señalada, coloquios, con exactitud, fervor, o con pereza y frialdad? 
  • ¿Guardo con cuidado las adiciones o ha habido descuido en alguna [130]?; ¿al dormirme resumir el ejercicio [73], al levantarme sin dar lugar a otros pensamientos doy lugar al estado de ánimo apropiado? [74]; ¿en los ejercicios durante el día antes de ir a la oración, pienso a dónde voy y delante de quién y resumo un poco el ejercicio? ¿me hice presente a un Dios que me quiere? [75]; ¿tuve la mejor posición corporal? [76]; ¿me detuve sin ansias de pasar adelante? [76]; ¿fomenté durante el día pensamientos conformes a los ejercicios que estoy actualmente haciendo (recogimiento)? [78]; ¿procuré concentrarme en lo que estoy meditando? [11.127]; ¿busqué de entre los medios que me rodean, luz oscuridad, etc. lo que creo que más me conviene? [79. 80]; ¿refrené la vista tanto cuanto me ayuda? [81].

c. Con el "buen espíritu": 

  • ¿Ha actuado y en qué forma?: ¿me ha iluminado alguna verdad o alguno de los misterios de la vida de Jesús para penetrarlos más y referirlos a mi historia personal? [2.106.109] ¿consolaciones, cuáles, en qué grado? [316]; ¿con o sin causa precedente? [330]; ¿con mociones a querer algo? [175.176]; ¿inspiraciones para ordenar mi vida? [213.315]; ¿desolación quitándome la gracia intensa? [320]; ¿sequedad, distracciones, pensamientos importunos, tentaciones, tristeza, turbación? [317]. 
  •  ¿Cómo me he aprovechado?: ¿He examinado bien las mociones en tiempo de consolación? [175.176]; y los propósitos y pareceres formados en el fervor subsiguiente antes de aceptarlos como del "buen espíritu"? [336]; ¿he cedido ante la desolación y tentaciones? ¿me quedé a la defensiva? o he hecho todo lo contrario no cambiando mis propósitos precedentes [318], sino instando en meditar, orar, examinando las causas? [319].

  d. Con el "mal espíritu": 

  • ¿Me ha acometido con impedimentos para no ir adelante? [315], con escrúpulos [347], con pensamientos "buenos" con apariencia de bien [332] y falsa consolación [331], pero acabando en menos bueno o turbación [333], o engreimiento propio [142], con desconfianza y desesperación? [317].
  • ¿Cómo he reaccionado?: ¿despreciando los obstáculos, cerrando la puerta a toda tentación, avivando la confianza en Dios, conservando la paz y la serenidad? 
  • He de examinar el principio, medio y fin de los pensamientos engañosos para sacar experiencia [334].

 

 TOMADO DE LA GUÍA PARA ORAR. MANUAL DE LA CVX (COCHABAMBA – BOLIVIA)

 

a. ¿He tenido consolación?  Según alguno de estos matices: 

  • sintiendo luz intelectual que me hace entender de una manera nueva lo que es servir a los hermanos, amar a Dios, las verdades la fe... etc. 
  • sintiendo felicidad y alegría en pedir a Dios y dialogar con él; a veces este diálogo se llena de la experiencia profunda de que Dios me escucha e incluso me habla.
  • sintiendo condolencia de Cristo por sus tormentos en su Pasión, o compasión por los sufrimientos del pueblo, de los demás... etc.
  • sintiendo tristeza o por mi vida floja, o de vicio y pecado
  • sintiendo impulsos de ayudar a los hermanos y comunicarles lo que estoy viviendo. 

 ¿He cumplido con la regla de la consolación? Es importante porque si no se cae en la presunción y vanidad: 

  •  he de anotar los pensamientos y propósitos para que pueda recordarlos en la desolación 
  • he de dar gracias a Dios por la consolación presente 
  • ha de recordar lo débil y cobarde que suelo ser en la desolación y he de pedir fuerzas a Dios para el tiempo de la desolación.

 b. ¿He tenido alguna desolación?

  • sintiendo oscuridad que me suscita dudas, a veces vienen razones muy elaboradas propias de un racionalismo engreído y autosuficiente 
  • sintiendo aburrimiento y desánimo de seguir el tema de los ejercicios y en tener que pedir a Dios
  •  sintiendo todo lo que se refiere a Cristo y a su Pasión como algo alejado que no me afecta para nada, y a veces incluso me fastidia 
  • sintiendo gusto o por mi vida floja, o de vicio y pecado.
  • sintiendo impulsos a vivir para mí sólo, despreocupado de los demás

¿En este caso, he cumplido las reglas de lo que debo hacer?

  • nunca debe olvidar ni cambiar los propósitos que tomó en consolaciones anteriores
  • hacer todo lo contrario de lo que me dice la desolación: 

        -  si la desolación me lleva a cortar el ejercicio, lo alargaré un poco

        -  si me lleva a buscar distracciones fuera del ejercicio, pensaré con más cuidado el tema

        -  si me lleva a descuidarme de un hermano en apuro, lo ayudare con más cuidado.

  • Ha de pensar que Dios lo ha dejado sin ayuda, para que crezca, como al niño pequeño. Lo que queda es ejercitar  la paciencia
  • Ha de buscar las causas para intentar reducirlas o evitarlas en adelante: 

        -  por ser flojos en pedir o en dialogar con Dios

        -  para hacernos ver que es Dios quien nos ayuda y reconocer de donde nos viene la riqueza 

        -  para que comprobemos lo poco que podemos hacer sin su ayuda

        -  también de tipo biológico: cansancio, enfermedad, alimentación...

 

EXAMEN DE LA ORACIÓN PROPUESTO PARA EVD

 

1.      ¿Preparé suficientemente el ejercicio que acabo de realizar? Si no lo hice suficientemente y bien... ¿por qué? ¿Qué he de hacer para corregir esta      situación?

2.      ¿Dispuse todos los medios y ayudas que conozco para realizar un buen ejercicio? (Posición, medios para entrar en la oración, silencio, tiempo, textos, etc.)

3.      El tiempo que estuve en oración ¿fue adecuado? ¿Me levanté antes del tiempo previsto?

4.      ¿Me sentí realmente acompañado en la oración? ¿Fue un diálogo o un monólogo? ¿Salgo de la oración crecido en fe y/o esperanza y/o amor?

5.      ¿Tengo alguna inquietud o preocupación especial que haya de comentar con quien acompaña los ejercicios?

6.      ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especialmente gusto al meditar? ¿Cuáles? ¿Algunos que quieras seguir gustando? ¿Cuáles?

7.      ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especial dificultad o repugnancia al orar? ¿Cuáles?

8.      Haz una revisión de las actividades de tu día. Se puede chequear en el orden de las cosas que se fueron haciendo.

9.      ¿Qué fue lo que más te llamó la atención en el di a de hoy? ¿Por qué?

10.  ¿Dónde encuentras más fácilmente la presencia de Dios?

11.  ¿Dónde crees que te alejas más de Dios? ¿Por qué? ¿Cuál puede ser la raíz de ese alejamiento?

12.   La pregunta fundamental e importante: ¿qué descubro que está haciendo el Espíritu de Dios hoy en mí? ¿cómo he colaborado y cómo he estorbado la acción de Dios?

           

EXAMEN DE LA ORACIÓN

 

1.      ¿Cómo se ha manifestado Dios en mí?

2.      ¿Qué me ha estado ocurriendo?

3.      ¿Qué me impresionó particularmente?

4.      ¿Cómo me sentí cuando oraba?

5.      ¿Cuál fue mi estado de ánimo? ¿Cambió?

6.      ¿Qué me estaba intentando decir el Señor en todo esto?

7.      ¿Hay algún punto al que deba yo retomar cuando vuelva a orar?