El pasado día 26 de Junio, el Centro Loyola, nos regaló el privilegio de poder contar en el cole, con la presencia de Pablo D´Ors, hombre del silencio y de la palabra con un mensaje que transmitir, en un encuentro que congregó a unas 400 personas en el salón de actos.

Comenzamos con un cuento y seguimos con una canción inspirada en un poema de San Juan de la Cruz:

“De noche iremos, de noche, (dificultades)

que para encontrarla fuente (Dios)

sólo la sed nos alumbra”     (lo que nos hace estar cerca de la fuente)

Por qué empezar cantando: porque así no estás preocupado de la imagen que das, porque nos coloca en la actitud adecuada existencial y porque al cantar, nos unimos. Y así fue, todos (o casi todos) cantamos con él. En ese momento, ya nos metió a todos en el bolsillo.

Habló de Silencio, Palabra y Entusiasmo (Título de su último libro)

Sobre el SILENCIO, que nos ayuda a conocernos, que sirve para amarse a uno mismo, para amar a los demás , para vivir y para vislumbrar el misterio. Para meditar necesitamos amar nuestro cuerpo y cultivarlo. La postura para meditar es arrodillado en un movimiento de bajar a la tierra (a la realidad). Las manos unidas en el centro tienen una gran potencia espiritual por la unión en el centro del cuerpo (corazón). Inclinarse significa que respetas lo que tienes delante. Así mismo, necesitamos la mente en una recitación atenta y amorosa de una palabra, dejando de lado el resto de pensamientos para barrer el incesante parloteo interior y limpiando al ritmo de la respiración que es un ritmo biológico análogo al espiritual de dar y recibir.Vivir en plenitud es saber dar y recibir. La actitud de meditar ante el dolor, no es intentar “resolver” sino “disolver” y vivir con ello.

La PALABRA: Es necesaria para cuidar el alma y conocerse a uno mismo. Escribir entrena a expresar lo que eres, nos ayuda a conocernos y a conocer el mundo porque la realidad existe por a palabra. Conoces la realidad, cuando la haces tuya creativamente (ser nosotros mismos con libertad). Así mismo tiene un poder de transformación enorme. Para escribir, hay que hacerlo confiando en la mano, porque no se trata solo de transmitir y comunicar sino que es un acto de revelación.

Cultivando el SILENCIO y la PALABRA se llega al ENTUSIASMO que es el descubrimiento de que tienes una gran energía (Espíritu). Estás habitado y la fuerza consiste en una presencia poderosa de una mano creativa. Esa creación siembra cosas buenas y crea un contagio. No es optimismo sino que ves todo con más claridad (normalmente enfocamos la vista en nuestros problemas y estamos sordos y ciegos). El fruto es la Humildad: cuánto más ves la realidad, más humilde eres. El fruto de la humildad es la Paz que proviene de saber quién eres y qué estás destinado a hacer y a recibir. El fruto de la Paz es la Alegría de ser quién eres: Jesús vivió así y nos ofrece las claves para una vida creativa. La clave es bajar como corderos a la realidad y subir como palomas a horizontes más lejanos.

Terminamos con una oración de Anthony de Mello SJ (“El canto del pájaro”)

“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado”

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”

“¿Esto? Pero si esto no es más que agua…Lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.


Gracias a Pablo D´Ors y al Centro Loyola por poder disfrutar de este rato tan iluminador.

Juana Mari Munárriz